1. Selección de Materia Prima: Seleccionar dientes de ajo de alta-calidad, con hojas amarillentas, tallos marchitos, dientes de gran tamaño, blancos y libres de plagas, enfermedades y daños mecánicos.
2. Lavado y remojo: Lave y pele bien los dientes de ajo, remójelos en agua fría durante aproximadamente 1 hora, luego retire la piel exterior y escúrralos.
3. Trituración y filtrado: Triture los dientes de ajo con un despulpador o molinillo, agregando aproximadamente 1/3 de agua durante el proceso para asegurar una trituración completa. Luego filtrar a través de una gasa gruesa para eliminar las impurezas.
4. Deshidratación: Elimina la humedad lo más rápido posible mediante métodos como presionar con un paño fino, exprimir con una prensa de aceite o separar el agua con una centrífuga para evitar que la pulpa del ajo se eche a perder.
5. Secado: Extienda el ajo en polvo deshidratado uniformemente en una bandeja de secado y colóquelo en una sala de secado a una temperatura constante de aproximadamente 50 grados durante aproximadamente 5 horas, hasta que el ajo en polvo esté lo suficientemente seco como para triturarlo hasta convertirlo en polvo con la mano.
6. Moler y tamizar: Mientras el ajo en polvo aún esté caliente, muélelo con un molinillo y fíltrelo a través de un colador fino para que el ajo en polvo tenga una forma parecida a una harina fina-, que es el ajo en polvo terminado.






